miércoles, 31 de agosto de 2011

La fotografía y yo, a grandes rasgos

Lo que ahora me interesa, como nunca antes.




La cosa es más o menos así: entré a la universidad a estudiar Publicidad, en segundo año nos tocaba el ramo fotografía y era obligatorio el uso de réflex. La mayoría hacía lo posible por conseguir una prestada, otros se compraban la más barata del mercado, creo que era una Zenit. A mi, mi abuelita me compró mi primera réflex, una Canon EOS 3000, analógica por supuesto, estamos hablando del año 2000. Recuerdo que la fuimos a comprar con mi mamá al centro de Santiago, a Reifschneider.  Con ese insentivo me apliqué bastante en la universidad y conocí todo ese misterio del trabajo en el laboratorio blanco y negro. Al principio era entretenido estar en esa escena que, yo por lo menos, había visto solo en películas. Pero no me encantó ni nada. Y no me odien por favor los amantes del film, es la verdad, no sé si me faltó entusiasmo, voluntad, o qué, no enganché simplemente. Puse mucho más empeño en seguir bien las instrucciones de los ejercicios, y en la presentación de los trabajos. Las fotos las mandé casi siempre a revelar en un laboratorio común, y punto. Desde aquí me empecé a esforzar mucho en tomar buenas fotos, en cuidar mi cámara. Por lo menos ya tenía los tan necesarios conocimientos básicos para operar una réflex, y la réflex.

Pero bueno... No siempre es la pura "intención de" la que cuenta. Nació mi hijo, terminé de estudiar, y en el intertanto mis suegros viajaron a USA. "Encarguémosles* una cámara fotográfica" me propuso M, aprovechando los bajos precios en comparación con Chile. Ok, con el  dinero que gastaríamos acá en una cámara digital normal, nos compramos allá una mucho mejor, de buena marca, más tecnológica, qué se yo, pensé. Pero la idea de M era encargar una réflex digital. ¡Puse el grito en el cielo! Es que para mi una réflex digital era algo tan inalcanzable como querer comprarme ahora un auto ecológico, además, ya teníamos una réflex, y me parecía un gasto absolutamente innecesario.

Pasé harto tiempo lavándome las manos antes de tomarla. Ahora, más de una vez he tenido que sacudirle la harina de encima, o secarle el vapor. Desde hace cuatro años las fotos son algo constante en mi vida,  haber participado en L' Atelier de Jackie Rueda fue clave en esta historia. En mis fotos está el crecimiento de mi hijo, los cambios de casa, y últimamente los cambios de la "fisonomía local". Me esfuerzo en conseguir esa armonía estética y visual que me atraen tanto, pero... ¡Es difícil! y muy pocas veces me sale como me gustaría.
Para mi tiene un significado muy grande este sentir tan lleno de frustración y a la vez tan irrenunciable. Mil gracias por acompañarme en el intento.

* Muchas gracias a  Carolina González Arias por explicarme como es esta palabra.

2 comentarios:

  1. Siempre te encontré que tenías buen ojo; qué bueno que tú también lo sepas y le saques partido. Déle no más! :)

    ResponderEliminar

Blogging tips