Tengo la suerte de vivir en un pueblo pequeño y todos estos amores míos rurales no me quedan tan lejos, pero además ocurre que llegan hasta el mismo pueblo, y se entremezclan en la vida diaria. Para mi es un verdadero lujo poder disfrutar de algo así. Me siento privilegiada.
La feria un día de sol, me pone de muy buen humor por ejemplo. Y cómo no, si me acerco a preguntar por las primeras frutillas de la temporada, y el vendedor, un sr. alegre y muy ordenado, me anima para que "pruebe una". Es tanta su insistencia, que me como una frutilla ex-que-si-ta.
Hoy quiero compartir con Uds. otro producto maravilloso del mundo rural.
Estas son mis fotos para Don Queso, una quesería artesanal que se instaló hace muy poco.
Un agrado entrar al lugar y encontrarse un panorama como este.



Oye, el otro día no dije nada en este post (se me jué no más), pero qué wenas fotos, te pasaste.
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